Detective Stories

Esther Gómez y la comunicación no verbal

En esta entrevista descubrirás:

Qué es realmente la comunicación no verbal
Cómo se analiza la credibilidad profesionalmente
Qué errores cometemos al interpretar gestos
Cómo influye la cultura en el lenguaje corporal
El papel del detective privado en la valoración del comportamiento humano

Introducción: Conociendo a la entrevistada y su especialidad

 

Hablar con Esther Gómez es adentrarse en una forma de mirar a las personas que combina observación, metodología y humanidad.
Detective privada, profesora, perito calígrafa y especialista en análisis grafológico, comportamiento no verbal y valoración de la credibilidad, ha construido una trayectoria singular en la que convergen la investigación privada, el estudio del comportamiento humano, la docencia y la divulgación profesional.
Su trabajo se mueve con naturalidad entre la práctica pericial, el análisis técnico y la capacidad de explicar con claridad cuestiones complejas. Esther, con su implicación profesional, ha marcado un antes y un después en la incorporación del análisis del comportamiento no verbal y la valoración de la credibilidad en el ámbito de la investigación privada y la práctica pericial en España, introduciendo esta herramienta de forma metódica y rigurosa, abriendo una línea de trabajo que hoy forma parte del ejercicio profesional de muchos detectives y expertos del sector jurídico.

 

Esther Gómez, detective privada y perito calígrafo

                     “La mirada que transforma la intuición en metodología”

A ello se suma su faceta editorial, con su participación en el libro jurídico La prueba de la violencia de género y su problemática, elaborando el capítulo final centrado en la valoración de la credibilidad, donde aborda desde un enfoque técnico los criterios de análisis en contextos sensibles y complejos, así como su implicación en el codesarrollo de la reedición del libro Detectivismo práctico (1925), a la que aporta una mirada contemporánea y un epílogo con enfoque grafológico.
Compagina su labor investigadora con la docencia y la divulgación, aportando una visión rigurosa y aplicada en contextos académicos y profesionales. Dirige el pódcast Entre gestos y verdades, un espacio desde el que acerca al público la credibilidad, la comunicación no verbal y la investigación profesional aplicada a casos reales en la vida cotidiana, con una perspectiva profesional y fundamentada de la profesión del detective.
Su trayectoria combina rigor técnico, sensibilidad histórica y una clara vocación divulgativa, consolidando un perfil profesional sólido, especializado y orientado a la comprensión profunda del comportamiento humano y la búsqueda de la verdad.

En esta entrevista conversamos con ella sobre los orígenes de su vocación, las claves del lenguaje no verbal, la valoración de la credibilidad y la responsabilidad de divulgar con rigor un campo que despierta enorme interés.

 

Esther Gómez, detective privada y perito calígrafa.

 

Trayectoria profesional

 

Esther, para situar al lector, ¿cómo te definirías hoy profesionalmente y qué áreas conforman tu trabajo?
Sinceramente, este tipo de preguntas siempre suelo evitarlas, como presentarme y explicar quién soy dándome valor profesional, porque no sé qué decir. Considero que mi trabajo habla por sí solo y mi personalidad construye relaciones profesionales firmes, basadas en la confianza y el respeto.
Soy Esther Gomez, detective privada. Aunque siempre digo medio en broma y para contextualizar mi especialización profesional, que soy detective de laboratorio.
Mi proyección profesional me ha llevado a no ser un “detective al uso”, ya que la figura del detective suele asociarse a la calle, al seguimiento, a la investigación más operativa y a dirigir una agencia de detectives si el profesional es más experimentado. Y esa parte existe, forma parte de la profesión. Pero en mi caso, mi especialidad se desarrolla mucho más en el análisis, en la observación profunda y en la interpretación técnica del comportamiento humano.
Por eso hablo de “detective de laboratorio”. Porque mi trabajo se desarrolla más en la oficina, en mi laboratorio profesional, está muy centrado en analizar, en descomponer la información, en observar cómo se comporta una persona, cómo construye su discurso, cómo reacciona en determinados momentos y qué coherencia existe entre todo eso.
Trabajo con entrevistas, con declaraciones, con material grabado, con informes… y a partir de ahí elaboro un análisis que aporta claridad en situaciones donde muchas veces lo que ocurre no es evidente a simple vista.
Es otra forma de investigar, más analítica, más técnica, pero absolutamente complementaria a la investigación tradicional del detective privado.
Por tanto, mi trabajo une varias áreas que se complementan entre sí, la investigación privada, la pericia documental y caligráfica, el análisis del discurso y del comportamiento, unido a la docencia y la divulgación profesional. Soy detective privada, profesora, perito calígrafa y especialista en análisis grafológico, comportamiento no verbal y valoración de la credibilidad.
Con más de 20 años como profesional he ido construyendo un perfil muy transversal, perfectamente coherente. Para mí, todo lo que hago gira alrededor de una misma idea, es necesario comprender mejor a las personas para aportar claridad cuando hay que interpretar lo que ocurre. Por ello defiendo que en contextos donde la observación, la credibilidad y la interpretación técnica son decisivas se ha de analizar lo que las personas expresan con rigor técnico y profesional.
Esta línea está presente en mis investigaciones, en mis informes, en mis clases, en mis intervenciones públicas y también en mis proyectos editoriales y divulgativos.

¿Cómo nació tu interés por la comunicación no verbal y la valoración de la credibilidad? ¿Recuerdas un momento de origen?
Claro, sí, además lo recuerdo con mucho cariño, porque me viene desde la infancia. Desde pequeña observaba mucho a las personas, porque era una niña muy tímida y no hablaba mucho. Escuchaba conversaciones que tenían mis padres, mis hermanos, mis amigas con otras personas, y, aunque entonces no sabía explicarlo con palabras técnicas, muchas veces sentía que lo que alguien decía no encajaba con lo que a mí me transmitía o yo percibía.
Estas sensaciones no las transmitía, no se las explicaba a mi ser querido, ni le decía a nadie que a mí esa persona no me parecía que fuese sincera, o que dudaba que fuese a cumplir con lo que se había comprometido. Tampoco expresaba que sus intenciones me hacían desconfiar, que para mí parecía tener un interés distinto al que se refería, ni siquiera que quizá no fuese una buena influencia o compañía. En definitiva, no me daba confianza lo que estaba diciendo, pero era tan vergonzosa que me lo quedaba para mí.

Yo era una niña muy introvertida, muy callada, muy tímida y pensaba que no era importante expresar lo que yo veía, a la vez que nadie me iba a escuchar ni creer, por ser simplemente sensaciones.
Siempre se repetía un mismo patrón, con el paso del tiempo esa persona de la que yo dudaba, esa conversación que a mí no me convencía, esas promesas que yo no creía, daba la casualidad que con el tiempo, por alguna situación, por algún motivo o por alguna acción, me daban la razón y me confirmaban esas sensaciones, se dejó de confiar en ella, se acabó la amistad o no cumplió lo que había prometido. Cuando pasaba esto y me daba cuenta de ello, me sabía mal porque pensaba que si lo hubiera comunicado podría haber ayudado a mis padres, a mi mejor amiga, podría haber avisado a mi hermano de lo que yo sentía o creía entender y advertirle de que mis sensaciones eran diferentes y no podía confiar o estar totalmente convencido con lo que decía la otra persona. A la vez pensaba si hubiera confiado más en mí, si confiara más en mi instinto, a lo mejor esto no hubiera pasado y mi ser querido no estaría sufriendo, no tendría un problema o el compromiso que ahora tiene no lo hubiese adquirido.
Con la madurez, entendí que percibía contradicciones, matices, incomodidades o intenciones que iban por otro lado. Que esas sensaciones tenían fundamento y en la mayoría de ocasiones acababa pasando lo que adelantaba. Ahí entendí que observar bien podía ayudar mucho y que una empatía innata me ponía en el lugar del otro para anticipar comportamientos malintencionados.

Por ello, ese sexto sentido, ese don que dicen algunos, esa capacidad que yo tenía, necesitaba comprenderla para poder afirmar con seguridad mis sensaciones.
Por eso empecé a leer y a estudiar sobre comportamiento humano, sobre cómo analizar a las personas de forma indirecta, sin decir nada, callada, como yo era.
Y aquí es donde entra mi formación. Primero llegué a la investigación privada, seguidamente a la pericia caligráfica, y después fui profundizando en psicología, comportamiento humano, formación especializada, hasta que llegué a un máster en comportamiento no verbal y detección de la mentira.
Este recorrido me permitió transformar lo que comúnmente se llama intuición en conocimiento científico, técnico y humano. Aprendí a poderlo explicar con rigor y lo que es más importante a divulgarlo de forma clara y sencilla para que todas las personas entiendan que es una herramienta profesional útil para analizar hechos, discursos y conductas con mucha más precisión, en la que intervienen el conocimiento de varias disciplinas como la etología, la biología, la neurología, la psicología y la sociología, entre otras, distanciándose de un don divino o la magia.

Tal como explicas, tu trayectoria ha estado muy vinculada al desarrollo del análisis del comportamiento no verbal. Se puede decir que has sido la pionera en incluir esta herramienta dentro de la investigación privada y el ámbito jurídico pericial. Hoy incluso forma parte de la práctica profesional y judicial. ¿Cómo has vivido esa evolución?
Ha sido un proceso muy progresivo, trabajado desde la profesionalidad, la rigurosidad y la ética, siendo muy consciente a la vez de cuál era mi objetivo y qué quería conseguir.
Desde el principio tuve claro que este campo podía aportar mucho valor a la investigación privada si se trabajaba desde el conocimiento científico, la formación sólida y una metodología práctica.
Así que integré este tipo de análisis dentro de mi práctica profesional, en investigaciones reales, en entrevistas, en informes y poco a poco fui viendo que realmente aportaba una capa de información muy valiosa.

Empecé a dar formación y divulgar la herramienta dentro del sector tanto nacional como internacional, con una perspectiva dinámica, práctica y cercana, pero a la vez con una técnica profesional contrastada, alejada de clichés que pueden parecer útiles en el día a día, pero que no funcionan en la práctica profesional de la investigación o de un peritaje que posteriormente se ha de presentar como prueba judicial.
Con el tiempo, el análisis del comportamiento no verbal y la valoración de la credibilidad se ha ido integrando de forma consciente y eficaz en la práctica profesional del detective privado. Hoy forma parte de investigaciones, de informes periciales y de contextos donde la valoración de la credibilidad es clave.
Mi trabajo fue creciendo y además de alcanzar relevancia en mi ámbito profesional, empezó a tener un impacto fuera de mi propio ejercicio profesional. Con el objetivo de que la disciplina del comportamiento no verbal fuera valorada y reconocida por su eficacia profesional dentro de la investigación y el ámbito judicial, desde la primera asociación de analistas en comportamiento no verbal que tuve el honor de presidir, junto a su anterior presidente, tengo el orgullo de decir que en 2021 el departamento de “serveis professionals i suport judicial de la administració de justicia de Cataluña” se puso en contacto conmigo para iniciar el proceso y validar la inclusión del perfil de perito en comportamiento no verbal y valoración del testimonio en las listas de peritos judiciales auxiliares de la administración de justicia, con la denominación “comportament no verbal i llenguatge gestual”. Este cambio estructural de la administración de justicia no ocurre de un día para otro, es el resultado de años de trabajo, de formación, de práctica y de demostrar que este tipo de análisis, bien hecho y fundamentado, tiene utilidad real, aún con las reticencias y desconocimiento que existe sobre esta ciencia. A partir de ese momento, este cambio permitió que la mayoría de comunidades autónomas siguieran el ejemplo catalán y también admitieran esta especialidad en sus listas de expertos judiciales.
Lo que valida el reconocimiento de esta disciplina como una herramienta fundamental en la investigación privada y en el trabajo diario del detective.

 

Esther Gómez, detective privada y perito calígrafa.

 

Además de ese hito tan relevante, tu implicación con el sector ha sido muy activa: presidencia de la primera asociación de analistas en comportamiento no verbal, participación en el colegio profesional de detectives privados de Cataluña, miembro de la World Association of Detectives, inc. (WAD), miembro de la Asociación Profesional de Detectives Privados de España (APDPE), miembro asociación catalana de peritos judiciales y forenses, reconocimiento institucional… entre otros, ¿Qué peso tiene para ti ese compromiso con la profesión?
Mis inicios en la profesión no fueron fáciles, todo lo que he realizado ha sido con mi esfuerzo, trabajo, perseverancia, rigor ético, respeto y profesionalidad. En toda esta progresión me he dado cuenta que para mí estar comprometida con mi trabajo y con el sector profesional es fundamental, porque entiendo la profesión del detective privado como algo colectivo, no individual. Todos los logros importantes que se han conseguido a lo largo de la historia en la investigación privada han sido gracias a un grupo de personas que han luchado desinteresadamente, de forma altruista, con un objetivo común dar valor, dignificar y consolidar la profesión del detective privado.

Con esta misma idea, yo también he querido contribuir en el desarrollo, reconocimiento y divulgación del detective privado desde la realidad, la ética y el gran trabajo social que aportamos. Por ello, he tenido la oportunidad de presidir la primera asociación de analistas en comportamiento no verbal, formar parte de la junta del Col·legi de Detectius de Cataluña como vocal y tesorera, y sigo colaborando con ellos de forma activa. También recibí en 2022 el premio CODPCAT por el apoyo a la profesión, al colectivo, al propio colegio y a su evento anual congreso DETCON.
Todo esto, más allá del reconocimiento, lo vivo como una forma de contribuir. De aportar, de ayudar a que la profesión evolucione, de introducir nuevas líneas de trabajo y de hacerlo siempre desde el rigor, la profesionalidad y la ética.

Al final, cuando trabajas en un ámbito como este, donde hay tanto interés, pero también cierta desinformación, ya sea por curiosidad, por desconocimiento o incluso por desacreditarlo, y donde en ocasiones se intentan asumir funciones que por ley corresponden al detective privado, el compromiso con la profesión es primordial.

Muchos profesionales del ámbito de la investigación y del entorno jurídico te consideran una referencia cuando surgen dudas sobre credibilidad o comportamiento no verbal. ¿Cómo gestionas que te consideren una referente?
Yo no me considero así, aunque sí te digo que sé mucho de lo mío y pocas personas van a tener el rigor profesional con el que yo trabajo, pero no lo suelo decir ni alardeo de ello. Así que, si se me considera un referente, para mí es una responsabilidad, y me siento agradecida y honrada. Al final, cuando alguien recurre a mí es porque necesita criterio técnico en un tema complejo y eso implica ser muy rigurosa.
La especialidad comúnmente llamada “detección de mentiras” es un ámbito que genera mucho interés, pero provoca que las personas crean en simplificaciones poco realistas. Esta no es una ciencia donde se pueda improvisar o sacar conclusiones rápidas, aunque los medios de comunicación te hagan creer que sí.
Por eso intento trabajar siempre desde el análisis riguroso, basado en herramientas contrastadas por ciencias consolidadas como la etología, la biología, la neurología, la psicología y la sociología, entre otras. Evito hacer interpretaciones rápidas o sacar conclusiones precipitadas, ya que trabajo desde la observación estructurada y el contraste de la persona, del individuo, como a mí me gusta decir. Y sobre todo, desde la prudencia y la ética, porque una mala interpretación puede tener consecuencias devastadoras, por este motivo siempre defiendo y recomiendo acudir a un profesional que esté respaldado por la ley, como somos los detectives privados, que garantizamos el cumplimiento de la ley, la protección de los derechos y garantías individuales.
Así que estoy absolutamente agradecida por el reconocimiento, aunque para mí eso implica una enorme responsabilidad. Una responsabilidad ética, moral y profesional basada en hacer bien mi trabajo, divulgarlo con rigor y en ser muy consciente del impacto que puede tener este tipo de análisis en las personas implicadas.

 

Fundamentos del comportamiento no verbal

 

Muchas personas oyen hablar de comunicación no verbal, pero todavía la entienden de forma muy superficial. ¿Cómo explicarías de forma clara qué es realmente la comunicación no verbal?
La comunicación no verbal es todo lo que comunicamos más allá de las palabras, sin hablar. Y lo hacemos constantemente, aún sin querer comunicarnos, sin darnos cuenta.
Incluso cuando no decimos nada, estamos comunicando. Hablamos con la expresión facial, la mirada, la postura, la voz, los silencios, la distancia, los movimientos, el ritmo y también con la forma en que ocupamos el espacio. Está presente en todas nuestras interacciones y tiene un papel decisivo en cómo interpretamos a los demás y en cómo los demás nos perciben a nosotros.
A mí me gusta explicarlo de una forma muy sencilla, las palabras cuentan una parte del mensaje y el comportamiento completa su significado. Por eso la comunicación no verbal tiene tanto valor. Nos ayuda a entender el mensaje, a reforzar lo que queremos transmitir, a identificar las emociones que genera, relacionarnos con más conciencia, a entender cómo interpretamos a los demás y en cómo nos perciben, y también a detectar incongruencias en la persona. Es una herramienta muy útil en la vida cotidiana, yo siempre digo que a mí primero saber de comunicación no verbal me ha ayudado en mis relaciones personales y sociales, y también en contextos profesionales donde la precisión en la observación es importante para aclarar situaciones conflictivas o resolver dudas.

En tu experiencia, ¿cuál es el error más común al interpretar el lenguaje no verbal?
El error más habitual es creer que un gesto significa siempre lo mismo, que tiene un significado fijo, concreto y universal. Esa idea ha hecho mucho daño porque simplifica excesivamente una disciplina que es compleja y te lleva a errores trascendentales.
Cruzar los brazos, tocarse la nariz, apartar la mirada o moverse mucho no significan lo mismo en todas las personas ni en todas las situaciones. El análisis riguroso y profesional del comportamiento no verbal siempre exige contexto. Hay que tener en cuenta la situación concreta, la cultura, la personalidad, la línea base de comportamiento, el momento de la interacción, el tema del que se está hablando y los cambios que aparecen. Incluso las creencias, los valores, la educación y sobre todo la experiencia vital de la persona, ya que todo esto individualiza la forma de comprender cada situación y de reaccionar en cada momento respecto al resto de personas. Por eso, insisto, a mí me gusta hablar de individuo, porque cada persona es única, ya que, aunque varias personas hayan tenido la misma educación e inculcado los mismos valores, por su experiencia vital tendrá distintas conexiones neuronales a la hora de reaccionar ante la misma situación.
Por eso, soy contundente en esto, un gesto aislado dice muy poco. Es un error interpretar un solo gesto fuera de contexto. Lo que importa es la persona, el valor está en observar el patrón, la congruencia entre canales y la lectura global de la conducta del propio individuo dentro del marco situacional.

Siempre remarcas que el contexto es primordial. ¿Podrías dar un ejemplo sencillo de cómo un mismo gesto puede significar cosas distintas?
Claro. Un ejemplo muy claro es cruzar los brazos.
Si una persona está en la calle y hace frío o en una sala con el aire acondicionado muy fuerte, ese gesto puede responder simplemente a una necesidad física de abrigo. Probablemente lo hace para taparse y entrar en calor. En cambio, en una conversación tensa o durante una reunión incómoda, ese mismo gesto puede formar parte de una respuesta de protección, incomodidad, desacuerdo, distancia o contención. Otra situación muy habitual es en una competición, en un partido, si la persona ha perdido, puede cruzarse de brazos por disgusto, enfado, frustración por no haber quedado vencedor o por considerar que podría haber hecho las cosas de otra forma.
El gesto es el mismo, pero el significado cambia completamente según la situación. Eso es lo que hay que entender. Siempre insisto en que el comportamiento no verbal no se interpreta como un diccionario de gestos. Se analiza como una conducta contextualizada entre individuo y entorno. Cuando entendemos eso, empezamos a observar mejor y a cometer menos errores.

Otro factor que has mencionado es la cultura. ¿Hasta qué punto es importante en la forma de expresar y percibir lo no verbal?
La cultura influye muchísimo. Tiene un papel fundamental para comprender al individuo y analizarlo. Tú que viajas mucho y estás durante largos periodos de tiempo en el extranjero, te habrás dado cuenta.
El lugar de procedencia y su cultura determinan cómo reaccionamos, cómo entendemos la situación, cómo percibimos las relaciones sociales, además, condicionan cómo mostramos respeto, cercanía, autoridad, incomodidad o interés. Hay culturas donde el contacto visual directo transmite seguridad y honestidad, y en otras se interpreta como una falta de respeto, aunque, por el contrario, en esta misma cultura la mirada más contenida, menos directa a los ojos, expresa educación o respeto hacia la otra persona y sobre todo a la autoridad. Lo mismo ocurre con la distancia interpersonal. Hay culturas que suelen dejar mucha distancia entre sus interlocutores en una conversación, y en otras culturas en una misma situación contextual las distancias son más cercanas y reducidas, por lo que también ayudan más al contacto social.

De igual forma pasaría con la sonrisa, el contacto físico o el uso del silencio. Según la procedencia, tendrá una connotación distinta según la cultura.
Por eso, cuando trabajamos con personas de entornos culturales distintos, hace falta más prudencia interpretativa. Sin tener en cuenta ese marco, es fácil equivocarse en la interpretación porque es un factor que influye en el individuo y lo hace de forma distinta a cómo te influye a ti tu propia cultura si no es la misma, aunque sí os encontráis dentro de la misma situación. Además, lo solemos hacer de manera inconsciente cuando viajamos, ya que al estar en un país diferente, con una cultura distinta a la tuya, ya te intentas adaptar y entender sus costumbres para ser respetuoso y encajar en la sociedad de ese país el tiempo que residas ahí. La observación técnica siempre debe ir acompañada de sensibilidad cultural.
Esa combinación evita malentendidos y mejora mucho la calidad del análisis, especialmente en investigación, negociación, docencia o contextos internacionales.

Se habla mucho de detectar mentiras a través del lenguaje corporal. ¿Hasta qué punto eso es real y hasta qué punto es mito?
Lo real es que el comportamiento puede aportar indicadores muy valiosos. El mito es pensar que existe un gesto infalible que delata por sí solo una mentira. Esto no funciona así.
No hay una señal mágica ni una fórmula automática. Lo que sí existe son incongruencias, cambios relevantes, reacciones de tensión, alteraciones en la voz, en el discurso, en la respiración o en la conducta que, bien analizadas, orientan el análisis de credibilidad.
A mí me gusta hablar de valoración de la credibilidad más que de pillar la mentira, porque es un enfoque más riguroso. No se trata de jugar a adivinar, sino de observar, contrastar, formular hipótesis de trabajo y analizar si el discurso, el comportamiento y el contexto mantienen coherencia o presentan fricciones significativas. Ese es el terreno profesional serio.

Más aún cuando un detective tiene que emitir un informe que se utilizará como prueba en un proceso judicial. Por eso, no podemos basarnos en intuición o en creencias populares erróneas, sino que debemos tener un proceso metodológico consensuado y fiable, que puedas explicar y desarrollar de forma profesional en un informe, que se pueda utilizar como prueba en sede judicial. Y no basarte en percepciones subjetivas, en tips o fórmulas simplistas, que son consejos que no tienen fundamento alguno, pero que se le da un valor sesgado y una eficacia inmediata sin fundamento real.

Cuando una persona está nerviosa o insegura, ¿qué señales suelen aparecer con más frecuencia?
Como he comentado anteriormente, hay muchos matices del individuo a tener en cuenta que no podemos obviar y nos van a ayudar a entender si una persona se siente insegura, está estresada o nerviosa.
En rasgos generales, suelen aparecer cambios en la respiración, movimientos repetitivos, gestos de autocontacto, rigidez corporal, microajustes posturales, variaciones en la voz o una gestión más torpe de las manos y de la mirada. También puede aumentar la velocidad del habla o, al contrario, aparecer un enlentecimiento llamativo.
Ahora bien, estas señales hablan de activación, de tensión o de incomodidad. A partir de ahí hay que interpretar bien por qué aparecen.
Una persona puede estar nerviosa porque está mintiendo, porque tiene miedo, porque se siente observada, porque le afecta el tema o porque atraviesa una situación personal intensa.
Las posibilidades pueden ser muy variadas. Por eso el análisis siempre exige prudencia, conocimiento técnico y una lectura global de la situación.
Siempre digo que un gesto puede significar muchas cosas o no significar nada. Los gestos son como las palabras. Un mismo gesto puede tener diferentes significados. Es decir, puede ser polisémico. Por eso, en ocasiones se le llama lenguaje no verbal.

La congruencia entre lo verbal y lo no verbal parece estar en el centro de tu trabajo. ¿Qué significa y por qué es tan importante?
Una de las premisas más importantes en el análisis de la valoración de la credibilidad es que no se puede separar la parte verbal, es decir, la palabra, de la parte no verbal, es decir lo corporal. Un análisis profesional y un trabajo correcto analizan ambos hemisferios de forma conjunta y combinada. Por eso no es posible analizar un gesto, una postura, una reacción de forma aislada, sino que nos dará mayor contexto, mayor significado y comprensión si entendemos qué es lo que ha dicho cuando ha reaccionado de tal manera o ha dado una respuesta concreta.
Por eso, en detección de mentiras es imprescindible que la parte verbal sea congruente con la no verbal. De forma visual, yo siempre digo que las palabras tienen que bailar un tango con el cuerpo. Y si todo es congruente y veraz verás cómo la palabra se combina con el cuerpo y todo es una melodía armónica, te va a parecer una coreografía agradable y clara. Por el contrario, si la palabra y el cuerpo no se combinan, dejan de acompasarse y es cuando no hay congruencia. Es en ese momento cuando el cerebro detecta que pasa algo, percibe que algo no encaja y aparece la desconfianza sin saberlo explicar de forma consciente. Porque la congruencia genera claridad y fortalece la credibilidad, y la incongruencia genera duda y rechazo.

Cuando una persona expresa algo con palabras y su tono, su expresión, su ritmo y su postura van en la misma dirección, el mensaje se percibe con más solidez. En cambio, cuando aparecen descompensaciones relevantes, el receptor percibe que algo no encaja, aunque a veces no sepa explicarlo de forma consciente.
En investigación, en entrevistas, en docencia, en medios o en cualquier interacción profesional, esa congruencia tiene muchísimo peso. Nos ayuda a entender mejor el mensaje de nuestro interlocutor y darle credibilidad y confianza. En la mayoría de las ocasiones lo fundamental es ver cómo desarrolla el discurso tanto verbal como no verbalmente, para luego verificar la verosimilitud del relato.

 

Aplicación humana y profesional. La conexión emocional.

 

Tu trabajo tiene aplicaciones muy diversas. ¿En qué ámbitos consideras que la comunicación no verbal y la valoración de la credibilidad tienen hoy más impacto?
Tienen impacto en todos los ámbitos de la vida, y precisamente eso es lo fascinante.
Yo siempre reconozco que a mí el comportamiento no verbal me ha ayudado en mis relaciones sociales y profesionales, sobre todo en mi ámbito familiar, para comprender y gestionar mejor todas las situaciones que se viven dentro de una familia, por eso le doy tanto valor a esta disciplina.
Por tanto, la comunicación no verbal ayuda en la interacción social y la comprensión entre las personas. Por esto es importante tenerla presente en todos los ámbitos sociales y profesionales.
En investigación privada y en el entorno forense resultan especialmente útiles porque ayudan a leer mejor los testimonios, declaraciones, reacciones, entrevistas y situaciones complejas. En negociación y liderazgo también tienen un valor enorme porque mejoran la capacidad de escucha, la gestión relacional y la toma de decisiones.
En medicina y psicología ayudan al trato con el paciente y a entender mejor sus necesidades o dolores.
Además, cada vez tienen mayor relevancia en formación, divulgación, intervención en medios, comunicación institucional y análisis de situaciones donde la proyección pública importa.
En mi caso, esa amplitud también se refleja en mis proyectos paralelos: la docencia, el pódcast Entre gestos y verdades, la participación en congresos, en publicaciones especializadas y el trabajo editorial. Todo ello con el propósito de que se aplique con conocimiento riguroso y hacerlo accesible de forma clara a distintos públicos.

Has mencionado varios proyectos paralelos. ¿Qué papel ocupan hoy la docencia, la divulgación y tus proyectos editoriales dentro de tu trayectoria?
Ocupan un lugar muy importante porque amplían el alcance de mi trabajo.
Soy profesora en diferentes universidades dentro del grado en Investigación Privada, impartiendo la especialidad de comportamiento no verbal y valoración de la credibilidad, además de participar en distintos másteres universitarios relacionados con perfilación del comportamiento delictivo y pericia caligráfica.
La práctica profesional me da experiencia, casuística y criterio empírico. La docencia me exige ordenar ese conocimiento, actualizarlo y transmitirlo con claridad. La divulgación me permite acercar estos temas al público desde un enfoque serio, accesible y útil. Y los proyectos editoriales añaden una dimensión de profundidad, memoria profesional y reflexión.
Dirigir el podcast «Entre gestos y verdades», participar en una obra jurídica sobre valoración de la credibilidad o implicarme en la reedición del libro «Detectivismo práctico» son proyectos distintos, pero muy conectados entre sí. En todos ellos hay un mismo objetivo, dignificar el conocimiento, aportar valor profesional y hacer que la sociedad comprenda mejor la importancia de la observación, la credibilidad, la investigación privada y el comportamiento humano.
Por ello, te confieso un secreto, uno de mis próximos proyectos es publicar mi propio libro de ensayo sobre comportamiento no verbal y valoración de la credibilidad.

 

Esther Gómez, detective privada y perito calígrafa.

 

En contextos complejos, como entrevistas, investigaciones o incluso juicios, ¿cómo decides qué señales son relevantes y cuáles no?
Esta pregunta es muy buena y debería tener una respuesta muy amplia, de la que podríamos estar hablando horas y darte una masterclass.
Sintetizando, te diría que lo primero es definir bien el contexto y el objetivo del análisis. Después observo la línea base de la persona, es decir, cómo se comporta cuando está en una situación neutra o menos exigente. A partir de ahí, observo los cambios que aparecen en momentos concretos, determinadas preguntas, ciertos temas, contradicciones, silencios, confrontaciones o estímulos relevantes.
Analizo con criterio analítico, no trabajo con una lista cerrada de gestos, ni con una plantilla donde se pueda marcar cada canal no verbal de forma mecánica, porque no funciona de esta manera, como ya hemos hablado.
Me interesa la secuencia, la intensidad, la repetición, la combinación de canales y la coherencia con el discurso.
Esta mirada más amplia es la que realmente permite identificar qué puede tener valor y qué forma parte del estilo natural de la persona o de la tensión propia del contexto.

Para alguien que quiera mejorar su comunicación no verbal y proyectar más seguridad, ¿por dónde debería empezar?
Esta es una gran pregunta. Yo siempre digo que la comunicación no verbal empieza por uno mismo, por ser consciente de lo que transmites.
De hecho, a mí el comportamiento no verbal no solo me ayudó en mis relaciones sociales o profesionales, primero me ayudó a entenderme a mí misma. A darme cuenta de cómo me expresaba, cómo me comunicaba y qué proyectaba hacia los demás.
Porque si primero no te observas a ti mismo y no eres consciente de lo que transmites, difícilmente podrás comprender y analizar bien a otras personas.
Por eso, lo primero es tomar conciencia. Antes de cambiar nada, conviene observarse, grabarse hablando, revisar cómo se mueve uno en una reunión o pedir un feedback honesto. Todo esto ayuda mucho.
A partir de ahí, hay aspectos muy agradecidos de trabajar, la postura, la gestión de la voz, el uso de las manos, el contacto visual, la respiración y el ritmo. Todo ello lo puedes entrenar desde la naturalidad y la coherencia. La mejor comunicación no verbal es la que acompaña bien al mensaje y transmite presencia, claridad y autenticidad, que baile ese tango que decíamos antes.
Cuando una persona se conoce mejor y entiende cómo comunica, gana seguridad, mejora su impacto y se relaciona con más eficacia.

Tu trabajo exige una observación muy fina. ¿Cómo convives en tu vida diaria con esa capacidad de análisis? Debes tener atemorizado a tu marido, no te miente nunca.
Esta siempre es una pregunta que me hacen y tiene su gracia. Cuando le explico a la gente la especialidad a la que me dedico, siempre se asustan y se quedan bloqueados, congelados, no hacen ningún gesto. A lo que siempre les tranquilizo diciéndoles que no se preocupen, que en ese momento no estoy trabajando. Porque, como ya hemos comentado, analizar el comportamiento no verbal de forma profesional es mucho más complejo y requiere una metodología analítica rigurosa.
De todas formas, si es cierto que tengo una ventaja respecto a los demás y veo ciertos matices que las personas y las palabras no llegan a expresar. Por lo que esta observación tan fina como tú la defines, he aprendido a regularla y gestionarla.
Observar es parte de mí, desde bien pequeña, y también de mi profesión, pero el análisis profundo se activa de forma más consciente cuando el contexto lo requiere. En la vida cotidiana sigo siendo una persona observadora, pero no vivo en un análisis permanente de todo lo que me rodea.
Con el tiempo he aprendido que observar bien también implica saber cuándo bloquearlo, cuándo escuchar, cuándo dejar espacio, cuándo comprender y respetar la intimidad profunda de cada uno.
Esta reflexión me ayuda a mantener unas relaciones personales más sinceras y a la vez me ha otorgado una madurez profesional que me permite trabajar con mucha atención sin perder espontaneidad ni humanidad.

Para finalizar, ¿qué te gustaría que comprendiera mejor la sociedad sobre tu trabajo y sobre el análisis de la credibilidad?
Me gustaría que se entendiera que este trabajo requiere formación, método, experiencia y muchísima responsabilidad. Analizar comportamiento, valorar credibilidad o interpretar señales humanas tiene un enorme interés, pero también exige prudencia y humanidad. Cuando se hace bien, aporta claridad, mejora la comprensión de los hechos y ayuda a tomar decisiones mejor fundamentadas.
También me gustaría que se entendiera que detrás de todo esto hay una vocación muy profunda por comprender la verdad, por observar con rigor y por dignificar la profesión de detective privado, que trabaja con personas y con realidades complejas.
Cuando una persona necesita ayuda relacionada con mis conocimientos y acude a mi despacho profesional, debe entender que detrás hay un detective privado. Contratar a un detective privado aporta tranquilidad y garantías, porque es un profesional preparado para trabajar con situaciones muy sensibles y profundamente humanas.
Muchas veces las personas llegan a nosotros en momentos complicados de su vida, cuando están pasando por una situación difícil, delicada o vulnerable, con dudas, miedo, preocupación o necesidad de ayuda real.

Yo, por mi experiencia profesional, he visto situaciones muy sensibles y complejas. Personas que necesitan ayuda de verdad, que están emocionalmente afectadas, perdidas o incluso desesperadas buscando respuestas. Y sinceramente, me preocupa cuando estas personas acaban en manos de profesionales que no están sujetos a ninguna normativa específica, ni a unas competencias reguladas, ni a unas garantías jurídicas claras.
Por eso considero tan importante el valor que aportamos los detectives privados dentro de nuestra sociedad. Porque trabajamos dentro de una profesión reconocida legalmente por la ley de seguridad privada, con unas competencias definidas y unas garantías que protegen a la persona que confía en nosotros. Eso permite ofrecer confidencialidad, compromiso, legalidad, acompañamiento y una forma de trabajar seria y responsable a largo plazo.
Además, el detective privado está acostumbrado a tratar con todo tipo de realidades humanas. Formamos parte de situaciones familiares, personales, laborales o jurídicas muy delicadas y eso también exige empatía, humanidad y mucha responsabilidad. Para mí, esta parte humana es tan importante como la técnica.
Por eso siempre recomiendo acudir a profesionales que trabajen dentro de un marco legislativo y con garantías reales para el ciudadano. Porque cuando una persona pide ayuda en situaciones tan delicadas, necesita sentirse protegida, comprendida y acompañada correctamente.
Esta es la línea que rige toda mi trayectoria y todos mis proyectos, investigar, comprender, ayudar, explicar y aportar valor con honestidad profesional.

Tras conversar con Esther Gómez, queda claro que detrás del análisis del comportamiento no verbal y la valoración de la credibilidad no hay fórmulas mágicas ni respuestas simples, sino años de formación, observación, experiencia y una profunda comprensión del comportamiento humano. Su trayectoria refleja una forma rigurosa, humana y comprometida de entender la investigación privada, donde la técnica y la sensibilidad conviven constantemente.
A lo largo de esta entrevista hemos hablado de observación, comunicación, verdad, legalidad, humanidad y responsabilidad profesional. Conceptos que Esther resume en una idea muy clara, investigar consiste en buscar respuestas y aportarlas como prueba, además de comprender a las personas y acompañarlas con rigor y honestidad en sus situaciones complejas.
Gracias, Esther, por compartir tu experiencia, tu visión profesional y una forma tan cercana y didáctica de acercarnos al comportamiento humano y al trabajo del “detective de laboratorio”, como tú te defines.

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