David Sanmartín en CiberWall: IA, OSINT y el futuro de la investigación privada
La presencia de los detectives privados en CiberWall ha vuelto a poner de manifiesto una realidad cada vez más evidente: la investigación privada forma parte del ecosistema de la seguridad y tiene mucho que aportar en ámbitos como la inteligencia, la ciberinvestigación, el análisis de datos y la obtención de pruebas.
Durante su intervención, el detective privado y abogado David Sanmartín, socio director de GRUPO HAS, abordó algunos de los principales desafíos que enfrenta actualmente la profesión en un entorno marcado por la inteligencia artificial, la transformación digital y la creciente complejidad de las investigaciones tecnológicas.
Uno de los mensajes centrales de la ponencia fue que la tecnología debe entenderse siempre como una herramienta al servicio de la investigación, nunca como un fin en sí mismo. Tecnologías como el OSINT (Open Source Intelligence), el análisis forense informático o las herramientas de inteligencia artificial permiten ampliar las capacidades del investigador, pero siguen requiriendo criterio humano, experiencia y capacidad de análisis.

Sanmartín destacó la importancia de diferenciar claramente las funciones del detective privado y del perito. Mientras el perito analiza hechos ya conocidos desde una perspectiva técnica, el detective obtiene información, localiza evidencias y desarrolla líneas de investigación que posteriormente pueden incorporarse a un procedimiento judicial.
La jornada también permitió reflexionar sobre el crecimiento exponencial de la información disponible en internet y el papel que la inteligencia artificial desempeñará en su tratamiento. El verdadero reto ya no consiste únicamente en encontrar información, sino en saber seleccionarla, verificarla e interpretarla correctamente.
Otro de los aspectos más relevantes abordados durante la ponencia fue la necesidad de reforzar la seguridad jurídica de la profesión. Entre las propuestas planteadas destacó la creación de códigos de conducta elaborados por los propios detectives privados, con el apoyo de los colegios profesionales y expertos externos, capaces de establecer criterios comunes en ámbitos especialmente sensibles como la protección de datos, el interés legítimo, el uso de herramientas OSINT o la utilización de tecnologías de seguimiento.

La irrupción de la inteligencia artificial plantea además nuevos desafíos relacionados con la autenticidad de las imágenes, los contenidos sintéticos y la validación de evidencias digitales. En este contexto, los detectives privados están llamados a desempeñar un papel fundamental como profesionales especializados en la obtención, análisis y verificación de información.
La conclusión fue clara: el futuro de la investigación privada no pasa por competir con la tecnología, sino por integrar las nuevas herramientas sin perder aquello que hace único al detective privado. La observación, el pensamiento crítico, la capacidad de interpretar el comportamiento humano y la construcción de pruebas sólidas continúan siendo elementos insustituibles.
En un entorno cada vez más automatizado, el factor humano sigue siendo el principal valor diferencial de la investigación privada.
David Sanmartín at CyberWall: AI, OSINT and the Future of Private Investigation
The participation of private investigators at CyberWall once again demonstrated a growing reality: private investigation has become an essential part of the wider security ecosystem, contributing valuable expertise in intelligence gathering, cyber investigations, data analysis and evidence collection.
During his presentation, private investigator and attorney David Sanmartín, Managing Partner of GROUP HAS, explored some of the key challenges currently facing the profession in an environment shaped by artificial intelligence, digital transformation and increasingly complex technological investigations.
One of the main messages of the presentation was that technology should always be viewed as a tool that supports investigation rather than an objective in itself. Open Source Intelligence (OSINT), digital forensic analysis and artificial intelligence solutions can significantly enhance investigative capabilities, but they still require human judgment, experience and critical thinking.
Sanmartín emphasized the importance of clearly distinguishing between the roles of private investigators and forensic experts. While forensic specialists analyze known facts from a technical perspective, private investigators obtain information, identify evidence and develop investigative leads that may later support legal proceedings.
The session also addressed the exponential growth of online information and the role artificial intelligence will play in processing it. The real challenge is no longer simply finding information, but selecting, verifying and interpreting it correctly.
Another key topic was the need to strengthen legal certainty within the profession. Among the proposals discussed was the development of professional codes of conduct created by private investigators themselves, supported by professional associations and external experts. These guidelines could provide common standards regarding data protection, legitimate interest, OSINT methodologies and the use of technological surveillance tools.
The emergence of artificial intelligence also raises new concerns regarding image authenticity, synthetic content and the validation of digital evidence. In this context, private investigators are increasingly positioned as specialists capable of obtaining, analyzing and verifying reliable information.
The conclusion was clear: the future of private investigation is not about competing with technology but about integrating new tools while preserving the qualities that make private investigators unique. Observation, critical thinking, understanding human behavior and building reliable evidence remain irreplaceable skills.
In an increasingly automated world, the human factor continues to be the most valuable asset in private investigation.