El detector de mentiras y otros artilugios

Si algo me ha atraído siempre de la profesión de detective privado, es la cantidad de artilugios interesantes que hay para desarrollar con efectividad cada investigación.

De pequeña, iba al despacho de mi padre a ver todo lo que tenía en su oficina y lo que había escondido en aquellos famosos armarios a los que no me dejaba ir, pero que yo, atraída por su prohibición, decidí que sería el lugar perfecto para adentrarme en mis imaginarios casos que yo resolvería por mí misma.

De todos los que encontré, el gran descubrimiento fue el detector de mentiras o polígrafo que mi padre compró en Nueva York y que fue el primero en utilizarse en España en 1964.

Detector de mentiras de Eugenio Vélez Troya que trajo a España en el año 1964


Este aparato no entraña muchas complicaciones ya que, por medio de un manguito neumático colocado en el brazo de la persona y también del tubo de un neumógrafo, colocado alrededor del tórax, produce una gráfica, es decir, unas indicaciones de los cambios que se producen en la presión arterial del examinado, pulso y respiración.

Pero, además de estos registros, pueden también obtenerse gráficas o indicaciones de las contracciones musculares. ¿Cómo es posible? Muy sencillamente, porque los brazos y el asiento de la silla en que se coloca al sujeto se hallan provistos de fuelles metálicos capaces de registrar todos y cada uno de los movimientos musculares por leves o ligeros que sean, al mismo tiempo que la respiración y la presión arterial.

El examinador preparará un grupo de preguntas simples para realizar la prueba del detector que sean directas y poco ambiguas de forma que sólo se requieran un "sí" o un "no" como respuesta. Estas preguntas han de ser ajenas al objeto de la investigación. Intercaladas entre dichas preguntas intrascendentes, se han de añadir las que constituyen el objeto de la investigación. Y todas ellas se incluyen como testigo a fin de establecer las reacciones emocionales del sujeto.

Fotos del archivo personal de Eugenio Vélez Troya

Se considerarán signos de mentira las variaciones en el trazado de la gráfica de presión arterial o las alteraciones en la respiración en el momento de enunciarse las preguntas que juzguemos importantes.

Muchos son los que creen que pueden pasar esta prueba sin pestañear ni mostrar ninguna emoción que les delate, pero la realidad ha podido demostrar que se equivocaban.

La prensa barcelonesa se hizo eco de la llegada del detector de mentiras a nuestro país


Otros artilugios interesantes

No hay duda de que el mundo de los detectives privados es realmente apasionante.

¿Quién no ha pensado alguna vez en convertirse en un Sherlock Holmes e, incluso, en un Watson que pudiera estar disfrutando de las magníficas deducciones de su jefe?

La realidad es que los libros primero -con sus personajes extraordianriamente hábiles en la deducción y esclarecimiento de todos los casos- y, luego, las películas con actores y actrices que interpretaban sus magníficos papeles como Fabian, de Scotland Yard, del que ya hablé en otro post, nos han sumergido en un mundo desconocido, pero muy atractivo en el que nos gustaría ser también protagonistas.

Cuando yo veía todos esos artilugios en el despacho de mi padre, me sentí feliz de tener esa gran oportunidad de tocas con mis manos aparatos que sólo los demás los veían en las películas.

Colección de Eugenio Vélez Troya

Para aquellos que no hayan tenido una infancia con un padre o madre detective, siempre podrán disfrutar de las últimas herramientas tecnológicas para la investigación en las famosas "Tiendas para espías".

¡Una opción interesante a tener en cuenta!



 

The lie detector and other gadgets


If there is one thing that has always attracted me to the profession of private detective, it is the number of interesting gadgets there are to effectively carry out each investigation.


Lie detector of Eugenio Vélez Troya that he brought to Spain in 1964 (es el pie de foto)


This device does not involve many complications since, by means of a pneumatic cuff placed on the person's arm and also the tube of a pneumograph, placed around the thorax, it produces a graph, that is, indications of the changes that occur. in the examinee's blood pressure, pulse, and respiration.


But, in addition to these records, graphs or indications of muscle contractions can also be obtained. How is it possible? Very simply, because the arms and seat of the chair in which the subject is placed are provided with metal bellows capable of registering each and every one of the muscular movements, however slight or slight, at the same time as breathing and breathing. blood pressure.


The examiner will prepare a set of simple questions for the detector test that are straightforward and unambiguous so that only a "yes" or "no" answer is required. These questions must be foreign to the object of the investigation. Interspersed between these inconsequential questions, those that constitute the object of the investigation must be added. And all of them are included as a witness in order to establish the emotional reactions of the subject.


The variations in the tracing of the blood pressure graph or alterations in respiration at the time of asking the questions that we consider important will be considered lie signs.


Many are those who believe that they can pass this test without blinking or showing any emotion that betrays them, but reality has been able to show that they were wrong.


The Barcelona press echoed the arrival of the lie detector to our country.


There is no doubt that the world of private detectives is truly exciting.


Who has not ever thought about becoming a Sherlock Holmes and even a Watson who might be enjoying the magnificent deductions of his boss?


The reality is that the books first - with their extraordinarily skilled characters in the deduction and clarification of all the cases - and, later, the films with actors and actresses who played their magnificent roles as Fabian, from Scotland Yard, of which I already spoke in another post, we have been immersed in an unknown world, but very attractive in which we would also like to be protagonists.


When I saw all those gadgets in my father's office, I was happy to have that great opportunity to touch with my hands devices that only others saw in the movies.


For those who have not had a childhood with a detective father or mother, they will always be able to enjoy the latest technological tools for investigation in the famous "Spy Shop".


An interesting option to consider!