• Nina Vélez-Troya

Los primeros detectives privados españoles

Hace unos años que tuve la suerte de conocer al periodista de investigación José Luís Ibáñez Ridao en la "Nit del Detectiu" que, anualmente, evento en el que se entregan los Premios otorgados a las trayectorias profesionales de los detectives privados y que está organizado por el Col.legi Oficial de Detectives Privats de Catalunya.

Una noche muy especial ya que yo entrego el Premio "Eugenio Vélez Troya" en memoria de mi padre.


José Luís Ibáñez Ridao, periodista y escritor

Apasionado comentarista en diferentes medios de comunicación y escritor, nos trae hoy un interesante libro para compartir.


"Todo lo oye, todo lo ve, todo lo sabe" (Espasa, 2020) propone un viaje apasionante en el tiempo para asistir al nacimiento y al desarrollo de la profesión de detective privado en España desde mediados del siglo xix hasta la Guerra Civil.


Analiza las causas que llevaron a la creación de las primeras agencias en Francia y en los Estados Unidos. Constata también su compleja implantación en España, un país con un modelo policial inestable y una violencia política que no cesaba. Recorremos la historia de nuestras primeras agencias y conocemos a nuestros primeros investigadores, su forma de trabajar y su ambigua relación con la policía oficial, sin olvidar algunos de sus casos más relevantes.


En ese sentido, el libro incluye, por primera vez, las biografías de siete de los más destacados detectives de aquel periodo. También nos presenta a las primeras mujeres que se incorporaron a la profesión, ya en 1912, cono Carolina Bravo, directora de una agencia barcelonesa en los años veinte.



La naturaleza de su trabajo —reservado y discreto— hace muy difícil saber con certeza quién fue el primer detective privado español. En abril de 1860, en el periódico progresista La Discusión se denunciaba a un anónimo «policía particular» que estaba al servicio de un diario conservador rival. Nada más se supo de él.


En 1888, Daniel Freixa, un antiguo y polémico jefe de policía, inauguró en Barcelona La Vigilancia y Seguridad Mercantil. Era una agencia de informes comerciales que ofrecía por vez primera en España «investigaciones sobre toda clase de asuntos».


A principios del siglo xx se vivió una fase de expansión del negocio. En Madrid, Barcelona y las principales ciudades con puerto de mar abierto a rutas internacionales aparecieron más de una veintena de los llamados «centros de policía privada». A partir de 1910, la competencia incrementó la cantidad y la calidad de los servicios.


Los detectives españoles podían investigar tanto delitos privados como públicos, con independencia de su gravedad y naturaleza. Hay referencias, incluso, a pesquisas en algunos homicidios. Se trataba, por un lado, de guardias civiles y policías jubilados o en excedencia y, por otro, de empresarios y profesionales procedentes de las «agencias informadas» —matrimoniales, comerciales, se servicio doméstico, etc.—.


En total, más de trescientos detectives y agencias se anunciaron en la prensa española entre 1900 y 1936. Debemos sumarles compañías de informes comerciales que ofrecieron trabajos de investigación sin publicitarlos y profesionales que no contrataron espacios en los medios. La cifra total seguramente se acerca a los mil.


The first Spanish private detectives


A few years ago I was lucky enough to meet the investigative journalist José Luís Ibáñez Ridao at the "Nit del Detectiu" which, annually, an event in which the Awards are given to the professional careers of private detectives and which is organized by the Col.legi Oficial de Detectives Privats de Catalunya.

A very special night since I present the "Eugenio Vélez Troya" Award in memory of my father.


José Luís Ibáñez Ridao, journalist and the author of this book

Passionate commentator in different media and writer, today brings us an interesting book to share.


"He hears everything, he sees everything, he knows everything" (Espasa, 2020) proposes an exciting journey back in time to witness the birth and development of the profession of private detective in Spain from the mid-19th century until the Civil War.


It analyzes the causes that led to the creation of the first agencies in France and the United States. It also notes its complex implantation in Spain, a country with an unstable police model and political violence that did not cease. We go through the history of our first agencies and get to know our first investigators, their way of working and their ambiguous relationship with the official police, without forgetting some of their most relevant cases.


In this sense, the book includes, for the first time, the biographies of seven of the most prominent detectives of that period. It also introduces us to the first women who joined the profession, as early as 1912, as Carolina Bravo, director of a Barcelona agency in the 1920s.


The nature of his work - reserved and discreet - makes it very difficult to know with certainty who the first Spanish private detective was. In April 1860, the progressive newspaper La Discusión denounced an anonymous "private policeman" who was in the service of a rival conservative newspaper. Nothing else was heard from him.


In 1888, Daniel Freixa, a former and controversial police chief, inaugurated La Vigilancia y Seguridad Mercantil in Barcelona. It was a commercial reporting agency offering for the first time in Spain "investigations on all kinds of matters."


At the beginning of the 20th century there was a phase of business expansion. In Madrid, Barcelona and the main cities with a sea port open to international routes, more than twenty so-called "private police centers" appeared. Beginning in 1910, competition increased the quantity and quality of services.


Spanish detectives could investigate both private and public crimes, regardless of their severity and nature. There are even references to investigations in some homicides. They were, on the one hand, civil guards and police who were retired or on leave of absence and, on the other, businessmen and professionals from the "informed agencies" —marital, commercial, domestic service, etc.—.


In total, more than three hundred detectives and agencies advertised themselves in the Spanish press between 1900 and 1936. We must add to them commercial reporting companies that offered investigative work without advertising them and professionals who did not hire spaces in the media. The total number is surely close to a thousand.