• Nina Vélez-Troya

El espionaje: grandes espías del mundo

Realmente, la profesión de espía es una de las más antiguas de la humanidad y, a través de todas las épocas, el espionaje se ha convertido en un arma mas, sumamente eficaz por cierto.

Una de las más célebres fue una mujer: conocida como Mata-Hari, fue definida en numerosas ocasiones como “la mayor espía de todos los tiempos”.


Margarita-Gertrudis Zelle, alias Mata-Hari, nació en una provinciana ciudad de Holanda en 1876, hija de un respetable matrimonio holandés de clase media. Huérfana de madre desde muy jovencita, vivió con su padre en distintos lugares de Holanda y se cuenta que a los catorce años se enamoró locamente de un hombre de cuarenta.


Se casó a los dieciocho años con un oficial del Ejército llamado Rodolfo McLeod, de treinta y nueve años. McLeod, militar culto y soltero recalcitrante, sucumbió al fin a los encantos de la joven Margarita y la boda se celebró -con la oposición de la familia del novio- en Amsterdam.


Muy pronto fatalmente advirtieron ambos cónyuges que no era sólo la diferencia de edad lo que les separaba. Sus caracteres eran totalmente incompatibles: él era reservado, caballeroso, prudente y discreto. Ella, egoísta, pródiga en despilfarros, locamente extrovertida. Al poco nació un hijo, pero esta circunstancia, en lugar de cambiar el carácter de la joven madre, lo hizo aún peor. De forma que al cabo de poco mas de un año de haberse casado, el matrimonio McLeod-Zelle se hallaba en crítica situación. Fue entonces cuando a él le ofrecieron el puesto de capitán en un batallón de reserva de guarnición en la isla de Java y su mujer y el pequeño le acompañaron. Embarcaron rumbo a las lejanas Indias Orientales holandesas donde ella se sentí únicamente feliz en medio de los jóvenes oficiales que continuamente la cortejaban.


Pasó algún tiempo, nació una niña y el matrimonio iba de mal en peor. Para colmo de males, el niño murió -según se cuenta- envenenado por una enfermera javanesa. El capitán McLeod se sentía el mas infortunado de los hombres y, en esa situación, habiendo además comprobado fehacientemente la infidelidad de su mujer, decidió separarse de ella.


En 1902, Margarita-Gertrudis Zelle se va camino del París, decidida a probar fortuna sin reparar en medios. Primero fue modelo de un pintor para acaba, algunos meses mas tarde, de cortesana de postín en unos de los más “distinguidos” burdeles de la capital francesa.


Hasta que se le ocurrió una idea original: por qué no ser bailarina?

Margarita se había sentido fascinada, durante su estancia en Java, por la exótica belleza de los bailes indígenas. Y, ni corta ni perezosa, comenzó a practicar en privado su propia y personals versión de aquellas danzas, la mayoría de origen religioso. Y así nació, con tales bailes, el nombre que la haría la más famosa en todo el mundo: Mata-Hari.


Bien se puede afirmar que fue ella, Mata-Hari, la precursora del strep tease. La escritora Colette, que la había visto bailar, dijo de ella que si bien como bailarina era bastante mediocre sabía, en cambio, desnudarse de un modo tal como jamás se había visto en París. En sus actuaciones, Mata-Hari no se presentaba nunca completamente desnuda, dejando para el final esta cuestión. Quedaba entonces adornada tan sólo adornada con pulseras.



Y así fueron transcurriendo algunos años, hasta que llegó la Primera Guerra Mundial. Hay quien afirma que Mata-Hari decidió convertirse en espía de los alemanes a causa de su pueril concepto de todas las cosas: en París, había ido perdiendo su popularidad como bailarina y se sentía despechada. Lo cierto es que, antes ya de que comenzara la primera contienda mundial, Mata-Hari era la amante de varios personajes alemanes que ocupaban cargos extraordinariamente importantes. Alguien ha dicho que, entre éstos, se hallaba el príncipe heredero Guillermo, el cual estaba tan enamorado de ella que llegó a llevarla consigo para que presenciara las grandes maniobras militares que se celebraban anualmente en Silesia, y donde Mata-Hari bailaba desnuda encima de una mesa, ante un montón de mariscales germanos.


Las actividades de Mata-Hari como espía de los alemanes quedaron perfectamente catalogadas; destacando su identificación al Servicio Secreto germano. Obtuvo, al parecer, detalles del famoso plan defensivo francés XVII, advirtiendo además a la Comandancia Superior alemana sobre el ataque británico al Somme y la ofensiva francesa al Chemin des Dames, siendo responsable del hundimiento de diecisiete buques transportes de tropas inglesas; con extraordinaria pérdida de vidas humanas. Sin olvidar que obtuvo los planes de operaciones secretas francesas en tanto se hacía pasar clínicamente por enfermera de la Cruz Roja, comunicando, por añadidura, diversos detalles sobre las defensas de Verdún a los alemanes.


En los años siguientes al fin de la Primera Guerra Mundial, el proceso de Mata-Hari se convirtió en una auténtica controversia. Unos -sus amigos y simpatizantes- afirmaron que fue fusilada no por espía precisamente, sino mas bien para que pudieran evitarse, de algún modo, las supuestas revelaciones referentes a los numerosos amantes que tuvo. Para otros -sus enemigos-, aquella mujer cínica y desenfadada no era más que una vulgar espía sin escrúpulos.

Mata-Hari fue condenada a muerte y fusilada en el castillo de Vincennes, un día del verano de 1917.


(Extracto del libro de mi padre "Los Detectives o Investigadores Privados")


Espionage: the world's great spies


Actually, the profession of spy is one of the oldest of humanity and, through all ages, espionage has become another weapon, extremely effective indeed.

One of the most famous was a woman: known as Mata-Hari, she was defined on numerous occasions as "the greatest spy of all time."


Margarita-Gertrudis Zelle, alias Mata-Hari, was born in a provincial Dutch city in 1876, the daughter of a respectable middle-class Dutch couple. Orphan of a mother from a very young age, she lived with her father in different parts of Holland and it is said that at the age of fourteen she fell madly in love with a forty-year-old man.


She married at eighteen to an Army officer named Rodolfo McLeod, thirty-nine years old. McLeod, a cultured military man and a recalcitrant bachelor, finally succumbed to the charms of young Margarita and the wedding took place - opposed by the groom's family - in Amsterdam.

Very soon, fatally, both spouses realized that it was not only the age difference that separated them. Their characters were totally incompatible: he was reserved, chivalrous, prudent and discreet. She, selfish, lavish in waste, madly outgoing. Soon a son was born, but this circumstance, instead of changing the character of the young mother, made it even worse. So after a little over a year of getting married, the McLeod-Zelle marriage was in dire straits. It was then that he was offered the position of captain in a garrison reserve battalion on the island of Java and his wife and little boy accompanied him. They sailed for the distant Dutch East Indies where she felt only happy in the midst of the young officers who continually wooed her.


Some time passed, a girl was born, and the marriage went from bad to worse. To add insult to injury, the boy was allegedly poisoned by a Javanese nurse. Captain McLeod felt himself the most unfortunate of men and, in that situation, having also proven his wife's infidelity, decided to separate from her.


In 1902, Margarita-Gertrudis Zelle left for Paris, determined to try her fortune regardless of the means. First, she was a model for a painter and ended up, a few months later, as a posh courtesan in one of the most "distinguished" brothels in the French capital.


Until an original idea occurred to her: why not be a dancer?

Margarita had been fascinated, during her stay in Java, by the exotic beauty of indigenous dances. And, neither short nor lazy, she began to privately practice her own personal version of those dances, most of them religious in origin. And so was born, with such dances, the name that would make her the most famous in the whole world: Mata-Hari.


It can well be said that it was she, Mata-Hari, the forerunner of the strep tease. The writer Colette, who had seen her dance, said of her that although as a dancer she was quite mediocre, she knew how to undress in a way that had never been seen in Paris. In her performances, Mata-Hari never appeared completely nude, leaving this question to the end. It was then adorned only adorned with bracelets.

And so some years went by, until the First World War arrived. Some claim that Mata-Hari decided to become a spy for the Germans because of her childish concept of all things: in Paris, she had been losing her popularity as a dancer and was feeling spiteful. The truth is that, before the first world war began, Mata-Hari was the mistress of several German characters who held extraordinarily important positions. Someone has said that, among these, was the Crown Prince William, who was so in love with her that he took her with him to witness the great military exercises that were held annually in Silesia, and where Mata-Hari danced naked on top of a table, before a bunch of German marshals.


Mata-Hari's activities as a spy for the Germans were perfectly cataloged; highlighting his identification to the German Secret Service. She apparently obtained details of the famous seventeenth French defensive plan, also warning the German Superior Command about the British attack on the Somme and the French offensive on the Chemin des Dames, being responsible for the sinking of seventeen English troop carriers; with extraordinary loss of human life. Not forgetting that she obtained the French secret operations plans while clinically posing as a Red Cross nurse, communicating, in addition, various details about Verdun's defenses to the Germans.


In the years following the end of the First World War, the Mata-Hari process became a real controversy. Some - her friends and supporters - affirmed that she was shot not precisely as a spy, but rather so that the alleged revelations regarding the many lovers she had could be avoided in some way. For others - her enemies - this cynical and carefree woman was nothing more than a vulgar unscrupulous spy.

Mata-Hari was sentenced to death and shot at Vincennes Castle one day in the summer of 1917.

(Excerpt from my father's book "The Private Detectives or Investigators")